UN CASO CONCISO PARA LA ADORACIÓN A CAPELLA (SIN INSTRUMENTOS MUSICALES) [PARTE 2]

Por: Paul J. Barth

Traducido al español por: Carlos J. Alarcón Q.

 

EXPOSICIÓN DE LA PREGUNTA

¿Es aceptable la música instrumental en la adoración del nuevo pacto? Para responder a esta pregunta, debemos ser precisos sobre lo que estamos tratando de investigar. La pregunta no es si la música instrumental se puede disfrutar en privado, ni si se puede usar en reuniones sociales seculares y no eclesiásticas. Ciertamente se puede, y es una gran bendición en esos contextos. Sin embargo, como Juan Calvino creía:

“No se nos prohíbe, de hecho, usar instrumentos musicales en lo privado, sino que son expulsados de las iglesias por el simple mandato del Espíritu Santo” [1]

 La pregunta es específicamente si la música instrumental en el culto público de la iglesia es justificable. ¿Es la voluntad de Dios que la música instrumental se use hoy en la adoración corporativa? Esta serie de publicaciones argumentará a favor de lo negativo.

 

ARGUMENTO PRINCIPAL.

Nuestro argumento principal, en resumen, es:

Premisa 1: La adoración ceremonial del antiguo pacto ha sido abrogada y ya no es parte del culto público en el nuevo pacto.

Premisa 2: La música instrumental es parte de la adoración ceremonial del antiguo pacto.

Conclusión: La música instrumental ha sido abrogada y ya no es parte del culto público en el nuevo pacto.

 

PRINCIPIO REGULADOR DE LA ADORACIÓN.

Al principio, es crucial que reconozcamos el principio que la Escritura enseña por el cual se debe regular el culto corporativo. Cuando se trata de la doctrina, la adoración y el gobierno de la iglesia, no debemos preguntar “¿qué podemos hacer?“, debemos preguntar “¿qué debemos hacer?” ¿Cómo desea Dios ser adorado? La Palabra de Dios enseña que cada parte de la adoración corporativa requiere autorización de la Escritura, ya sea de declaraciones explícitas o de una consecuencia buena y necesaria deducida de la Escritura. La Confesión de Fe de Westminster (Capítulo 21, párrafo 1 define el Principio de esta manera:

“… Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por ÉL mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras (Ex. 20: 4-6; Deut. 4: 15-20; 12:32; Mateo 4: 9-10; 15: 9; Hechos 17:25; Col. 2: 23) “.

No es suficiente que algo sea conveniente, que promueva la devoción o cualquier otra virtud, que sea legal, o que sea indiferente, ni bueno ni malo en sí mismo; ninguno de estos motivos es suficiente autorización o garantía de la Escritura para introducir algo en la adoración de Dios. Debe ser ordenado por la Palabra de Dios. Como Samuel Rutherford escribió, “lo que está aparte de la Palabra de Dios está en contra de la Palabra de Dios“, y en los actos de adoración, para Dios “no mandar es prohibir“. [2]

John Girardeau hizo un excelente y conciso caso demostrando el Principio Regulador de Adoración de muchas declaraciones didácticas de las Escrituras, así como de varias instancias concretas registradas en las Escrituras que ilustran gráficamente el principio. Hemos publicado esa sección en su totalidad y, por lo tanto, no discutiremos más sobre el Principio aquí. Pero supondremos que el lector comprende las categorías y la base bíblica a medida que continuamos (consultar: ¿QUÉ ES EL PRINCIPIO REGULADOR DE LA ADORACIÓN?)

 

MÚSICA INSTRUMENTAL EN LAS ESCRITURAS.

Ahora examinemos la historia de la música instrumental en el culto público a lo largo de la historia redentora. En este breve estudio veremos cómo Dios ordenó que la música instrumental se usara en la adoración ceremonial del antiguo pacto, y cómo la derogó en el nuevo pacto.

 

PERIODO PATRIARCAL.

Los primeros instrumentos musicales fueron inventados antes del Diluvio por uno de los descendientes de Adán (Génesis 4:21), pero Dios no los instituyó para el culto público en ese momento. Más tarde encontramos instrumentos musicales utilizados por el pueblo de Dios (Génesis 31:27; Job 21:11-12), pero nuevamente, no en el culto corporativo. Considerando el silencio de las Escrituras acerca de la música instrumental en la adoración durante el período Patriarcal, no podemos concluir que fue autorizado por Dios durante ese tiempo.

 

DESDE MOISÉS A DAVID.

Incluso en el período de tiempo desde Moisés a David, no es seguro que se haya instituido música instrumental para la alabanza congregacional ordinaria. Cuando “el Señor habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas de plata…” (Núm. 10:1-2), él designó específicamente cuándo y cómo deberían usarse las trompetas: “para el llamado de la asamblea y para el viaje de los campamentos”(v. 2), haciendo sonar una alarma de guerra (v. 9), para marcar los días santos designados y el comienzo de cada mes, y para acompañar los sacrificios y las ofrendas del Tabernáculo (v. 10). Esto fue ordenado positivamente por Dios, y los sacerdotes levitas fueron los únicos ordenados para usarlos: “Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y serán para ti por ordenanza para siempre a lo largo de tus generaciones” (Núm. 10:8).

Aunque en esta etapa temprana de la Iglesia institucional vemos instrumentos musicales que acompañan elementos ceremoniales de adoración, como los “días solemnes“, las ofrendas quemadas, los sacrificios y las ofrendas de paz, estas trompetas no fueron diseñadas para acompañar el canto congregacional. En este sentido, no estaban destinados a ser utilizados como instrumentos musicales per se. Incluso si pudieran considerarse instrumentos musicales adecuados, Dios ordenó qué hacer con ellos, cuándo hacerlo, cómo hacerlo y por quién debería hacerlo. Este es un claro ejemplo de una regulación positiva y ceremonial sobre el pueblo de Israel, como Iglesia menor de edad, en lugar de algo aplicable a la adoración religiosa ordinaria de Dios bajo el Evangelio.

 

TIMBALES Y BAILE.

¿Qué hay de Miriam y los timbales y el baile? “Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas”. [Ex. 15:20¨]. ¿Es este un ejemplo de música instrumental en la adoración pública sin haber sido instituido por Dios? ¿Indica un patrón normativo para la adoración congregacional? No. John L. Girardeau da dos razones por las cuales tal argumento probaría demasiado:

  1. Si de esta instancia se infiere la legitimidad de emplear música instrumental en el culto público de la Iglesia judía, también lo puede hacer la legitimidad de su uso por las mujeres en ese culto. Pero la historia de las indicaciones de esa adoración [Ex. 25:40; Heb. 8:5] no proporciona evidencia de la sostenibilidad de la última inferencia. Lo contrario está probado. Las mujeres fueron excluidas de cualquier función prominente, al menos oficial, en los servicios de la casa de Dios en la dispensación mosaica [Núm. 3:5-10]”.
  2. “Si la palabra traducida ‘danzas’ está traducida correctamente. Probaría que el baile religioso era un elemento en la adoración prescrita al pueblo de Dios. La consecuencia refuta el argumento“. [3]

Además, esta ocasión, y varias otras como esta, se entienden con mayor precisión como eventos teocráticos, civiles o seculares, en lugar de patrones normativos y continuos para el culto corporativo. Girardeau escribe:

Lo que hizo el estado como tal, la iglesia como tal no lo hizo, y viceversa. Y si esto es así, se deduce que lo mismo ocurre con las personas. Lo que hicieron a nivel nacional no necesariamente lo hicieron de manera eclesiástica. Entonces, cuando Miriam y las mujeres con ella [Ex. 15:20], las mujeres que recibieron a Saúl y David regresando a casa triunfales [1 Sam. 18: 6], la hija de Jefté celebrando la victoria de su padre [Jueces 11:34], y la muchedumbre que acompañó al arca en su transporte a Jerusalén [2 Sam. 6:5], tocaron con instrumentos de música, conmemoraron eventos nacionales con regocijos nacionales apropiados. No estaban actuando en la adoración como la iglesia o como miembros de la iglesia”. [4]

Por último, debemos reconocer que esta ocasión fue extraordinaria y temporal. Tenía un propósito profético especial, fuera del culto religioso ordinario de Dios. Como profetisa, Miriam evidentemente tenía una orden divina para su uso del timbal, tal como las Escrituras registran a otros profetas (1 Sam. 10:5; 2 Reyes 3:15). Fue una ocasión extraordinaria y espontánea, dirigida proféticamente, de celebración civil y alabanza. Era temporal y no prescriptivo como una forma continua de adoración pública, no para la Iglesia del antiguo pacto y ciertamente no para hoy.

Como profetisa y hermana de Aarón, dirigió el coro de mujeres, quienes respondieron al coro masculino con timbales y danzas, y tomando la primera estrofa de la canción, y de esta manera participaron en el festival; una costumbre que se mantuvo después de los tiempos en la celebración de victorias (Jueces 11:34; 1 Samuel 18:6-7; 1 Samuel 21:12; 1 Samuel 29:5)”. [5]

Resumiendo el uso de música instrumental durante el período desde Moisés a David en la historia redentora, G.I. Williamson escribe:

1) la adoración verdadera y aceptable se prestó al Señor por mucho tiempo sin el uso de ningún instrumento musical; 2) no hemos encontrado pruebas de que se usaran incluso hasta la época de David como parte de la adoración congregacional; y 3) incluso cuando puede haber un elemento de incertidumbre (como, por ejemplo, en la función precisa de las trompetas) es cierto que nada se introdujo en la adoración a Dios excepto por el mandato expreso de Dios“. [6]

 

MONARQUÍA DAVÍDICA Y EXILIO.

La primera instancia de música instrumental prescrita por Dios para la adoración pública ordinaria no fue hasta la época del rey David. La adoración del antiguo pacto se hizo más elaborada en este período. Dios había traído a su pueblo a la tierra prometida, dándoles descanso de sus enemigos, y comenzó a establecer su morada en Sión, y expandir el culto ceremonial que había instituido a través de Moisés (1 Crón. 23:25-26). Resumiendo el papel doxológico de David en este período del plan de desarrollo de Dios para la adoración de su Iglesia, el profesor Bruce Waltke escribe: “David transformó la liturgia mosaica en ópera. David era el Mozart de Israel, un genio consumado… Con David, la liturgia mosaica cobra vida y alcanza su cénit estético”. [7]

1ra de Crónicas 13-16 describe a David trayendo el Arca del Pacto a Jerusalén en dos fases, el primer intento fracasó por no ser “según su ordenanza.” (1 Crón. 15:13), es decir, no de acuerdo con El mandato de Dios, en violación del Principio Regulador de Adoración. El segundo intento logró traer el Arca de regreso a Jerusalén porque se hizo de acuerdo con la Ley de Dios (1 Crón. 15:13-15). Se usó música instrumental para acompañar al Arca en ambos casos (13:8; 15:16). El Arca del Pacto era el símbolo de la presencia de Dios y su lugar de culto designado donde “ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios.” (1 Crón. 16:1). Su transporte a Jerusalén fue acompañado por “cantores [levitas] con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.” (1 Crón. 15:16). Solo a los levitas se les permitía tocar los instrumentos musicales (1 Crón. 16:4-6). Estas ceremonias luego se convertirían en partes permanentes de la adoración en el templo.

1ra de Crónicas 23-25 ​​registra el ordenamiento inspirado de David del mantenimiento y adoración del Templo. Estas cosas no se hicieron de acuerdo con la fantasía o el capricho de David, sino que “fue el mandamiento del Señor por sus profetas“, es decir, por la inspiración de Dios para David, Gad el Vidente y Natán el Profeta (2 Crón. 29:25). Como parte de este elaborado cultus del Templo, el Rey David, como un tipo de Cristo, sentado “en el trono del Señor” (1 Crón. 29:23) instituyó “instrumentos de música de Dios” (1 Crón. 16:42), “Instrumentos de música de Jehová” (2 Crón. 7:6). David hizo esto de acuerdo con “el patrón de todo lo que tenía por el Espíritu … Todo esto, dijo David, el Señor me hizo entender por escrito con su mano sobre mí, incluso todas las obras de este patrón” (1 Crón. 28:12, 19). Los levitas fueron asignados a todos los diversos servicios del Templo (1 Crón. 23:28-32), cuatro mil de los cuales fueron empleados como músicos para alabar al Señor con los instrumentos musicales (1 Crón. 23: 5, 30). Estos músicos (divididos en 24 órdenes, 1 Crón. 24-25) fueron designados para “profetizar con arpas, salterios y címbalos” (1 Crón. 25:1). Estaban “vestidos de lino blanco, con címbalos, salterios y arpas, parados en el extremo este del altar, y con ellos ciento veinte sacerdotes tocando trompetas” (2 Crón. 5:12). La historia divina de la reforma de Ezequías nos da más detalles sobre cómo se usaron estos instrumentos:

“… Y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto. Y cuando acabaron de ofrecer, se inclinó el rey, y todos los que con él estaban, y adoraron.” (2 Crón. 29: 27-29).

A partir de esta descripción, es evidente que se instituyó música instrumental para acompañar los sacrificios de animales. G. I. Williamson observa: “Dado que la Escritura declara expresamente que los instrumentos musicales sonaban ‘hasta que se terminara el holocausto’, la alabanza congregacional que siguió debe haber sido a capella“. La música instrumental estaba inherentemente ligada a la adoración ceremonial del antiguo pacto.

A medida que se ofrecían los sacrificios, el coro levítico tronaba alabanzas mientras el metal y la orquesta tocaban; fue sin duda una experiencia indescriptible y abrumadora para la vista. El sangriento sacrificio que se consumía en el fuego sobre el imponente altar, el olor acre, la delicada armonía de los salterios y las arpas, el rugido del coro de hombres, la audacia real de las trompetas, el estruendo cacofónico de los platillos, seguramente fue una representación dramática de las realidades espirituales, “una sombra de las cosas celestiales” (Heb. 8:5), ” Lo cual es símbolo para el tiempo presente… impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.” (Heb. 9:9-10).

Los reyes y sacerdotes piadosos restantes en Judá después de David hasta el cautiverio de Babilonia continuaron o restauraron estas ordenanzas, incluidos los cuatro mil músicos levitas en el servicio del Templo: por ejemplo Salomón (2 Crónicas 8:14), Asa (2 Crónicas 15), Joiada (2 Crónicas 23:18), Ezequías (2 Crónicas 29) y Josías (2 Crónicas 34:12, 35: 4).

El cautiverio babilónico, la diáspora y la destrucción del templo en 586 a. C., es el comienzo del período que algunos eruditos fecharían el origen de la Sinagoga Judía. Sin embargo, alguna forma de esto probablemente comenzó mucho antes que eso (Lev. 23:3; 2 Reyes 4:23; 2 Crón. 17:7-9; Salmo 74:8; Salmo 87:2; Hechos 15:21) [8] Cuando sea que haya comenzado, es bien sabido que no se usó música instrumental, como G.I. Williamson explica:

Dado que el uso de la música instrumental era, por orden divina, una función sacerdotal y levítica, y estrictamente una parte del sacrificio del templo, no sorprende que la adoración en las sinagogas desde los primeros tiempos conocidos no tuviera instrumentos musicales. Incluso si las sinagogas surgieran en el momento del cautiverio, esto no sería una sorpresa. Como indica el Salmo 137, ¡no se pensaba que los israelitas piadosos presumieran duplicar la gloria perdida de la adoración del templo en una tierra extraña!… es bien sabido que los instrumentos de música no se usaron en las sinagogas hasta los tiempos modernos. Las sinagogas judías ortodoxas todavía no las usan porque, como aún testifican, esto ‘sirve para distinguir la sinagoga del templo’.” [9]

Los “jefes de casas paternas de Israel” (Esdras 4:3) que supervisaron el regreso del cautiverio a Jerusalén y la reconstrucción del Templo, también restauraron las ordenanzas ceremoniales, incluida la música instrumental: por ejemplo, Zorobabel, gobernador de Judá, Jeshua el sacerdote (Esdras 3:10) y Nehemías (Neh. 12:27, 35-36). Mientras que muchos judíos habían regresado a la tierra de Israel desde el exilio, muchos otros todavía estaban dispersos por las naciones gentiles, y continuaron adorando en sinagogas sin música instrumental.

De este breve estudio sobre el uso de instrumentos musicales en el Antiguo Testamento, es evidente que la música instrumental en la adoración pública a Dios fue una ceremonia instituida vinculada a los oficios levíticos, los sacrificios, el arca, el tabernáculo y la adoración en el templo del antiguo pacto de la economía. Pero esta adoración ceremonial era simplemente “una sombra de las cosas buenas por venir” (Heb. 10:1) y sería abrogada en el Nuevo Testamento.

 

LA LEY CEREMONIAL DESVANECIÉNDOSE.

Todo el sistema ceremonial siempre tuvo la intención de ser temporal (Dan. 9:27) porque era un tipo y sombra de lo que vendría en el nuevo pacto (Ef. 2: 15-16; Col. 2:14, 16- 17) Fue un “ayo, para llevarnos a Cristo” (Gálatas 3:24). Era “símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificiosya que consiste sólo… ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. ” (Heb. 9:9-10). El sacerdocio levítico era imperfecto (Heb. 7:11), pero “el fin de la ley es Cristo” (Rom. 10: 4), es decir, el propósito final para el cual la ley apuntaba y para que fuese cumplida, y Cristo es “un sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Salmo 110:4; Heb. 5:6, 6:20, 7:17, 21). John Owen, comentando en Hebreos 9:10, explica:

Todas las leyes relativas a estas cosas eran carnales, ‘ordenanzas carnales’, tales como, por lo que respecta al modo, el desempeño y el fin de ellas, eran carnales. Siendo esta su naturaleza, evidentemente se deduce que fueron instituidas solo por un tiempo, y estaban tan lejos de ser capaces de perfeccionar el estado de la iglesia, ya que no eran consistentes con ese estado perfecto de cosas espirituales que Dios introduciría, y que había prometido hacerlo”. [10]

Moisés “ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.” (2 Cor. 3:13). Daniel profetizó, usando la sinécdoque, que el Mesías venidero pondría fin formalmente a todo su sistema de adoración instituido: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.” (Daniel 9:27). Cristo confirmó esto a la mujer en el pozo diciendo “que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre … Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” (Juan 4:21, 23). El Señor enseñó que ya no habría un lugar específico de adoración, y que la naturaleza de la adoración ya no sería carnal, sino espiritual. “La verdadera adoración a Dios bajo el evangelio no consiste en una pompa externa de ceremonias y celebraciones, sino que es espiritual, simple y sustancial; porque adorarán al Padre en espíritu y en verdad” [11]

Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;” (Heb. 7:12). Todas las ceremonias y ordenanzas relacionadas con el sacerdocio levítico deben cambiar necesariamente junto con el cambio del sacerdocio. Están inherentemente unidos entre sí en un solo paquete. Toda la ley ceremonial, siendo una regla de adoración para la Iglesia del antiguo pacto, quedó obsoleta junto con el sacerdocio levítico. “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.” (Heb. 8:13). Comenzó a decaer cuando el Cristo se encarnó y comenzó a cumplirla; se hizo más vieja cuando Cristo comenzó su ministerio público; comenzó a morir cuando Cristo murió por los pecados de su pueblo; se volvió completamente muerta cuando Cristo resucitó de entre los muertos, y aunque fue obsoleta, fue sufrida por los judíos cuando hicieron la transición para comprender plenamente su nueva libertad cristiana (Hechos 16:3; Rom. 14:5-6; 1 Cor. 9:20; Gálatas 4:9; Col. 2:16-17); y finalmente, se volvió perniciosa y mortal después de que Dios eliminó providencial y escatológicamente el antiguo pacto y todas sus ceremonias con la destrucción del Templo en el año 70 d.C., tal como lo predijo Cristo (Mateo 24: 1-2). [12] No solo se desvanecerían esos “débiles y pobres rudimentos” (Gálatas 4:9), sino que el esplendor de la adoración espiritual del nuevo pacto sería mucho más glorioso: “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.” (2 Cor. 3:11). En el nuevo pacto,

“No es posible volver a la antigua forma de templo, sacerdocio y rituales. Las perfecciones del ministerio sacerdotal de Cristo en el santuario celestial del nuevo pacto nunca pueden ser reemplazadas o aumentadas por las debilidades del servicio sombrío, temporal y espacialmente limitado del antiguo pacto… El sacerdocio de Jesucristo en el templo celestial del nuevo pacto es perpetuo y eterno, y ninguna de las formas terrenales del antiguo pacto puede reemplazarlo ni complementarlo” [13].

Como hemos visto, la música instrumental en la adoración de la Iglesia fue instituida por David, bajo dirección divina. Fue autorizado para el sacerdocio levítico en el culto corporativo. Era un apéndice acompañante del sistema de sacrificios del Templo. Era una parte inherente de un sistema de adoración que siempre pretendía ser carnal, tipológico y temporal. Cuando todo eso había cumplido su propósito, fue cumplido por Cristo y, por lo tanto, cesó. Los sacrificios de animales y las leyes dietéticas no fueron las únicas cosas abrogadas, sino todo el sistema ceremonial de adoración, con todos sus servicios externos, rituales y apéndices. Con el Arca, el Tabernáculo, el Templo, los sacrificios y el sacerdocio levítico siendo abrogados en el Nuevo Testamento, “todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte [a Moisés].” (Heb. 8: 5), así como “el patrón de todo lo que [David] tenía por el Espíritu” (1 Crón. 28:12) fue abrogado junto con él, incluida la música instrumental en la adoración corporativa (1 Crón. 16:4-6; 23:1-5; 2 Crón. 7:6). [14]

“Parece que todas las descripciones de cristianos reconocen que, entre los hebreos, la música instrumental en la adoración pública a Dios estaba esencialmente relacionada con el sacrificio, el de la mañana y de la tarde, y con los sacrificios que se ofrecerían en los grandes y solemnes días. Pero como todos los sacrificios de los hebreos fueron completamente abolidos por la muerte de nuestro bendito Redentor, la música instrumental… estando tan íntimamente relacionada con el sacrificio, y perteneciendo a un servicio que era ceremonial y típico debe ser abolida con ese servicio; y no podemos tener ninguna orden para recordarlo en la iglesia cristiana, como tampoco tenemos que usar otros ritos abrogados de la religión judía, de los cuales forma parte” [15].

Si el sistema ceremonial del antiguo pacto se abroga en Cristo, eso incluiría todas las partes del sistema ceremonial, incluidos altares, sacrificios de animales, oficios levíticos, el Templo, leyes dietéticas, días santos, incienso, música instrumental, etc.

 

EL SILENCIO DEL NUEVO TESTAMENTO

Habiendo considerado esto, esperaríamos que el Nuevo Testamento guarde silencio sobre el uso de música instrumental dentro de la iglesia. No encontramos ningún mandamiento ni ejemplo de instrumentación musical en la adoración de la iglesia del nuevo pacto, solo sin acompañamiento, a capella. A pesar de la enumeración detallada del Nuevo Testamento de los dones espirituales y los oficios de la iglesia, no encontramos provisión de algo similar al oficio levítico “con instrumentos de música, salterios, arpas y címbalos” (1 Crón. 15:16), o cualquier don, función u oficio que implique música instrumental. Sobre la base del Principio Regulador de la Adoración, el silencio de las Escrituras, explícito o inferido, con respecto a los actos de adoración es equivalente a una prohibición divina. Debemos tener una orden positiva, “ya ​​sea expresamente establecida en la Escritura, o por una buena y necesaria consecuenciadeducida de la Escritura” (Confesión de Fe de Westminster 1:6), para incluir cualquier acción sustancial o significativa en la adoración corporativa divina. La pompa externa de la música instrumental era adecuada para la adoración sensitiva, terrenal y ritualista de la Iglesia menor de edad, pero no es apropiada para la adoración celestial y espiritual del nuevo pacto.

Alexander Blaikie (1804-1885) resumió bien este punto,

Estos [instrumentos musicales] continuaron en el servicio del templo de Jehová mientras ‘el primer tabernáculo aún estaba en pie’, y no más. Tan pronto como el camino hacia el lugar más sagrado de todos se hizo manifiesto (Heb. 9: 8), la esclavitud (amada por cada judío) de estos “elementos débiles y mendigos” quedó en la adoración a Dios para siempre eliminada. El “en quien habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente”, quitó toda la “escritura a mano de las ordenanzas, clavándola en su cruz.” Los instrumentos de música en la adoración a Dios habían cumplido allí su misión, en común con la sangre de toros y cabras, y las cenizas de las vaquillas, y terminaron su curso cuando Jesús murió. Ninguna explosión de “cuernos de carneros”, ni otras “cosas sin sonido vivificante” [1 Cor. 14:7] ya no tenía un lugar con aceptación en la adoración a Jehová. Lo ceremonial, sensitivo y el rito en su adoración allí para siempre dejó de ser designado y aceptable por Dios, cuando el que ‘habló como nunca habló el hombre’ exclamó: “Consumado es”. [16]

 

TIPOLOGÍA DE LA ADORACIÓN.

Además de la naturaleza temporal y ceremonial de la música instrumental en la adoración pública, su papel en el acompañamiento de las ofrendas y los sacrificios, la abrogación de la adoración del antiguo pacto y la ausencia de una orden positiva en la adoración del nuevo pacto, también encontramos tipología y lenguaje metafórico de tal culto ceremonial presentado como realidades espirituales en el nuevo pacto. Las Escrituras a menudo hacen referencia a la adoración ceremonial del antiguo pacto para tipificar la adoración espiritual del nuevo pacto. Se podrían dar muchos ejemplos, pero veremos brevemente algunos.

Pedro escribe a los creyentes del nuevo pacto: “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:5). El libro de Hebreos describe análogamente “fruto de labios que confiesan su nombre” como ofreciendo “siempre a Dios, por medio de él” (13:15). Este lenguaje es una reminiscencia de Oseas, “… te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.” (14:2). Y Jeremías, “Y vendrán… trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová.” (17:26; comparar con 33:11). Donde “sacrificio de alabanza” es “una designación general para la alabanza y agradecimiento que desean expresar por medio de las ofrendas especificadas“. [17] Calvino explica además:

Aquí, por una palabra, Jeremías incluye lo principal en los sacrificios, como podemos aprender del Salmo 50:14, 23, donde se dice, ‘sacrificio de alabanza a Dios’. Dios rechaza los sacrificios ofrecidos por los judíos sin motivo correcto: luego muestra lo que necesitaba, ordenándoles que sacrifiquen alabanzas. Así que ahora Jeremías nos enseña que el plan de todos los sacrificios era celebrar el nombre de Dios… Así que en este día esta verdad sigue siendo la misma, aunque los tipos han sido abolidos: no ofrecemos becerros, bueyes o carneros, sino el sacrificio de alabanza, al confesar y proclamar sus beneficios y bendiciones, de acuerdo con lo que el Apóstol dice en Hebreos 13:15. Pero lo que debería prevalecer entre nosotros, aparte de los tipos, antes estaba acompañado de tipos”. [18]

De manera similar, David canta en el Salmo 27:6, “Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.”. El hebraísta puritano Henry Ainsworth señala que “sacrificios de júbilo“:

“…Tienen respeto hacia la Ley que ordenó que se hicieran sonar las trompetas de los sacrificios (Núm. 10:10), cuyo sonido principal, más fuerte, alegre y triunfante se llamaba trughnah, triunfo, alarma o júbilo (Núm. 10:5-7). Entonces, a otros instrumentos, este ruido triunfante se une (Sal. 33: 3) y se aplica a veces a la voz o gritos del hombre (Jos. 6:5; 1 Sam. 4:5; Esdras 3:11; cf. Sal. 89:16, 47:6, 81:2, 100 1)”. [19]

En cuanto a la adoración, el apóstol Pablo habla de música instrumental de manera analógica cuando suplica a los efesios que “antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; [ψάλλοντες ἐν τῇ καρδίᾳ]”(Ef. 5:18b-19). Para ilustrar la forma en que debemos adorar, el Apóstol evoca la imagen de un arpa que es arrancada melodiosamente como los corazones en las profundidades del alma mientras alaba a Dios. Como observó Eusebio:

Antiguamente, en el momento en que los de la circuncisión adoraban con símbolos y tipos, no era inapropiado enviar himnos a Dios con el salterio [arpa] y cítara [lira] y hacer esto en los días de reposo… Pero nosotros en una manera interna guardamos la parte del judío, de acuerdo con lo dicho por el apóstol (Rom. 2:28-29)… Representamos nuestro himno con un salterio vivo y una cítara viva con canciones espirituales. Las voces al unísono de los cristianos serían más aceptables para Dios que cualquier instrumento musical. Por consiguiente, en todas las iglesias de Dios, unidas en alma y actitud, con una sola mente y de acuerdo con la fe y la piedad, enviamos una melodía al unísono en las palabras de los Salmos. Estamos acostumbrados a emplear tales salmodias y cítaras espirituales porque el apóstol enseña este dicho, “con salmos, himnos y cánticos espirituales” [Ef. 5:19] De lo contrario, el kithara podría ser todo el cuerpo, a través de cuyos movimientos y obras el alma representa un himno apropiado para Dios. El salterio de diez cuerdas podría ser la adoración realizada por el Espíritu Santo a través de los cinco sentidos del cuerpo (igualando los cinco poderes del alma)”. [20]

Orígenes también entendió este pasaje para referirse a la forma en que debemos adorar: “Quien hace melodía con la mente hace bien la melodía, pronuncia canciones espirituales y canta en su corazón a Dios [Ef. 5:19]”. [21] En el primer siglo, Clemente de Roma instó: “Por lo tanto, demos alabanza eterna, no solo de nuestros labios, sino también de nuestro corazón, para que nos reciba como hijos”. [22] De manera similar, Benjamin Keach escribió: “Sin duda su canto antiguo, con instrumentos musicales, fue una figura de esa dulce melodía espiritual que los santos debían hacer con un corazón bien afinado, y con lenguas unidas y melodiosas juntas en los días del evangelio…[23] El 173º Sínodo de la RPCNA escribió que tanto Colosenses 3:16 como Efesios 5:19,

“Incluyen el mandamiento de cantar alabanzas a Dios desde el corazón. Colosenses 3:16 nos dirige a estar ‘cantando en sus corazones a Dios’, y Efesios 5:19 dice estar ‘cantando y ‘salmeando’ en su corazón al Señor’. El corazón es el único instrumento que le interesa al Señor para ver apropiadamente sintonizado en su Iglesia. Es el único instrumento con el que todos los creyentes pueden hacer música al Señor, incluso los sordos o mudos. La música que el Señor desea es esa alabanza que proviene de corazones agradecidos” [24].

Thomas Goodwin reconoció que la escena celestial en Apocalipsis 5:8 es,

En alusión al servicio levítico en el templo, donde tenían instrumentos musicales e incienso en tazones o viales, que se llaman ‘los tazones del altar‘(Zac. 14:20). No es que los instrumentos musicales sean para adorar a Dios ahora, ni el incienso: que, como era el tipo de oración y alabanza, ‘Suba mi oración delante de ti como el incienso‘(Salmo 141:2); entonces esas arpas eran de esa “melodía espiritual”, como la llama el Apóstol, que hacemos en nuestros corazones a Dios, incluso de “canciones espirituales” (Ef. 5:19)[25].

 

LA MÚSICA INSTRUMENTAL ERA TIPOLÓGICA DEL GOZO ESPIRITUAL.

Muchos teólogos han comentado sobre la tipología del uso ceremonial de instrumentos musicales. Algunos consideraron el uso de instrumentos musicales para significar, como escribió David Dickson, “la preparación de todos los poderes de nuestra alma y cuerpo para alabar a Dios“. [26] Desde un ángulo ligeramente diferente, otros consideraron la música instrumental como un tipo de alegría espiritual y derrame extraordinario del Espíritu Santo en el nuevo pacto.

Johann Caspar Suicerus (1619-1684) observó que Clemente de Alejandría e Isidoro de Pelusio “consideraban la música instrumental del Antiguo Testamento como típica de la alabanza gozosa de la iglesia del Nuevo Testamento por los ricos beneficios de una redención lograda“. [27] John Bunyan escribió: “Estas canciones fueron cantadas con arpas, salterios, címbalos y trompetas; un tipo de nuestro canto con gozo espiritual, desde la gracia en nuestros corazones”. [28] Thomas Ridgeley declaró que la música instrumental es “un tipo de ese gozo espiritual que asiste a nuestra alabanza a Dios por el privilegio de esa redención que Cristo ha comprado“. [29] RL Dabney observó: “Porque como los sacerdotes del templo y los sacrificios de animales tipificaban a Cristo y su sacrificio en el Calvario, los instrumentos musicales de David en el servicio del templo solo tipificaban el gozo del Espíritu Santo en sus efusiones pentecostales”. [30] Girardeau explicó que la música instrumental de la adoración en el templo era,

Típica del gozo y del triunfo del pueblo creyente de Dios como resultado de la efusión abundante del Espíritu Santo en los tiempos del Nuevo Testamento… le agradó a Dios tipificar la alegría espiritual que brota de una posesión más rica del Espíritu Santo a través del rapto sensual engendrado por la melodía apasionada de los instrumentos de cuerda y el choque de los címbalos, por el sonido de las trompetas y el sonido de las arpas. Fue la instrucción de sus hijos en una instrucción inferior, preparándolos para una instrucción superior[31].

Sin embargo, incluso si no podemos identificar con seguridad el anti-tipo específico correspondiente a la música instrumental, esto no refuta su naturaleza tipológica. D.W. Collins explica:

Que se entienda desde el principio, que si fallamos en mostrar la satisfacción de los instrumentistas lo particular tipificado por la música instrumental, el argumento para la característica ceremonial no falla en modo alguno. Porque afirmamos que el significado definitivo de muchos ritos y cosas ceremoniales nunca ha sido determinado satisfactoriamente, ya sea por el aprendizaje judío o cristiano moderno. La tipología es un sistema de profecía. Los tipos ‘prefiguran, mientras los profetas predicen’, las mismas cosas, y si el significado definitivo de muchas profecías no puede determinarse, mucho menos puede el de muchos de los tipos“. [32]

John Cotton también argumenta que la música instrumental era tipológica, pero luego afirma que incluso si no fuera así, aún no garantizaría su uso en la adoración del nuevo pacto:

“O supongamos que cantar con instrumentos no fuera típico, sino solo una solemnidad externa de adoración, ajustada al consuelo de los sentidos externos de los niños menores de edad (como los israelitas en el Antiguo Testamento, Gálatas 4:1-2); sin embargo, ahora, en la edad adulta de los herederos del Nuevo Testamento, tales solemnidades pomposas externas cesan y no se reserva el culto externo, sino que mantiene la simplicidad y la gravedad; ni que sea escuchada cualquier voz ahora en la iglesia de Cristo, sino la que sea significativa y edificante por significado (1 Cor. 14:10-11, 26), que no es la voz de los instrumentos” [33].

CONCLUSIÓN.

Nada de esto debería causar que aquellos que siguen el Principio Regulador de Adoración y cantan alabanzas a capella se vuelvan arrogantes y despectivos hacia aquellos que no lo hacen (Rom. 14:10). No debemos suponer que nuestra adoración es pura ante Dios simplemente por una conformidad externa con el Principio Regulador. Al igual que con todos los principios de las Escrituras, el Principio Regulador de la Adoración es “espiritual, y así alcanza la comprensión, la voluntad, los afectos y todos los demás poderes del alma; así como palabras, obras y gestos”(Catecismo Mayor de Westminster, pregunta 99). Debemos priorizar las cosas relacionadas con la adoración de la misma manera que lo hacen las Escrituras, y recordar los “grados en los deberes de la adoración de Dios”:

“El primer y más alto grado de adoración santa se prescribe en el primer mandamiento, en cuanto a amar, temer y regocijarse en Dios sobre todo, y creer en Él y en todas Sus promesas. El segundo grado de deberes sagrados es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, buscar la paz y la reconciliación con aquellos a quienes hemos ofendido u ofendido… El tercer grado consiste en los deberes ceremoniales externos de la adoración de Dios ordenados en la primera tabla, como las acciones externas de la adoración de Dios y la solemnidad externa del sábado…”[34]

A pesar de las fallas de los verdaderos creyentes en la adoración, interna o externamente,

Cristo intercede mediante su continua comparecencia delante del Padre en el cielo en nuestra naturaleza, por los méritos de su sacrificio y obediencia en la tierra, declarando su voluntad de haberlos aplicado a todos los creyentes; respondiendo a todas las acusaciones contra ellos, y procurándoles tranquilidad de conciencia, a pesar de sus diarios fracasos, acceso libre al trono de gracia, y aceptación de sus personas y sus servicios.” (Catecismo Mayor de Westminster, pregunta 55).

En resumen, vimos cómo el Principio Regulador de la Adoración es el estándar por el cual debemos abordar la cuestión de la música instrumental en la adoración corporativa de la iglesia. Luego vimos cómo la música instrumental, como parte de la adoración ceremonial del antiguo pacto, ha sido abrogada y ya no es parte del culto público en el nuevo pacto.

En nuestro próximo post confirmaremos esta interpretación bíblica por el testimonio abrumador de la historia de la iglesia, y finalmente responderemos a las objeciones comunes a una alabanza a capella.

___________________________________________________________________________________________________

[1] Juan Calvino, comentario al Salmo 71:22.

[2] Samuel Rutherford, The Divine Right of Church Government, pp. 119, 96.

[3] John L. Girardeau, Instrumental Music In The Public Worship Of The Church, p. 22.

[4] Girardeau, ibid., p. 25. No entendemos qué es laico si pensamos que es estar ausente de algo remotamente religioso. El matrimonio es una ordenanza civil, pero obviamente también tiene elementos religiosos. Los teólogos reformados distinguen entre días santos eclesiásticos (por ejemplo, Pascua, Lunas Nuevas y otros días festivos) y días festivos. Por ejemplo, muchos reconocieron que Purim (Esther 9: 26-32) era un día festivo civil, como dice Gillespie, “como los que están en uso con nosotros, cuando establecemos fogatas y otras muestras de alegría civil para un beneficio memorable que ha recibido el Reino o la Nación” (Dispute Against the English Popish Ceremonies, p. 245). No se debe hacer nada sin referencia a Dios, pero las ocasiones civiles de alegría y celebración que reconocen la mano providencial de Dios no hacen que esas ocasiones sean de adoración corporativa. Especialmente en el contexto de una teocracia y cuando Dios “en varias ocasiones y de diversas maneras habló en el pasado a los padres por los profetas” (Heb. 1:1).

[5] Keil and Delitzsch com. Ex. 15:20.

[6] G.I. Williamson, Instrumental Music in Worship: Commanded or Not Commanded?, The Biblical Doctrine of Worship, Crown and Covenant Publications.

[7] Bruce Waltke, An Old Testament Theology, p. 474.

[8] cf. Girardeau on Old Testament arguments for the establishment of the Synagogue, ibid., pp. 26-33; Campegius Vitringa (1659-1722), The Synagogue and the Church: Being an Attempt to Show that the Government, Ministers and Services of the Church were Derived from those of the Synagogue.

[9] Williamson, ibid.

[10] John Owen on Heb. 9:10, Works vol. 20, p. 252.

[11] George Hutchinson, The Gospel of John, p. 64.

[12] cf. Ceremonial Law Fading Away.

[13] O. Palmer Robertson, The Israel of God, pp. 72-73.

[14] El hebreo de 1 Crón. 28:12 “el patrón de todo lo que tenía por el espíritu” parece ser ambiguo si se trata del espíritu / mente de David o del Espíritu Santo. Es literalmente “el espíritu con él“. Sin embargo, la mayoría de los comentaristas afirman que David fue guiado por el Espíritu Santo en todas sus direcciones con respecto al Templo y sus objetos (especialmente en comparación con el v. 19), y muchos notan la similitud entre “El patrón” que David había recibido (vv. 12 y 19) y “el patrón” Moisés se mostró en el monte (Ex. 25: 9, 40; Heb. 8: 5), incluso si puede no haber sido recibido en De la misma manera que Moisés.

[15] Rev. Dr. Porteous, The Organ Question, pp. 87-88; cited in Girardeau, ibid., p. 51.

[16] Alexander Blaikie, The Organ and other Musical Instruments, as noted in the Holy Scriptures.

[17] Keil & Delitzsch, com. Jer. 17:26.

[18] John Calvin, com. Jer. 17:26.

[19] Henry Ainsworth, Annotations Upon the Five Books of Moses, the Book of the Psalms and the Song of Songs, p. 969.

[20] Eusebius, Commentary on the Psalms, 91:2-3; (Patrologia Graeca 23:1172D-1173A).

[21] Origen on Psalm 33:2; Patrologia Graeca 12:1304 B-C.

[22] Second Epistle of Clement 9:10, translated by J.B. Lightfoot.

[23] Benjamin Keach, The Breach Repaired in God’s Worship, p. 131.

[24] Minutes of the 173rd Synod of the RPCNA (2004), p. 106.

[25] Thomas Goodwin, Works, vol. 3, p. 13.

[26] David Dickson, com. Psalm 33:2-3.

[27] Girardeau, ibid., p. 49 citing Johann Caspar Suicerus, Ecclesiastical Dictionary, on the word ‘oργανον‘, p. 501.

[28] John Bunyan, Works vol. 3, p. 496.

[29] Thomas Ridgeley, Body of Divinity (1731), vol. 2, 2.433, p. 438.

[30] R.L. Dabney, Presbyterian Quarterly, July 1889, Review of Dr. Girardeau’s Instrumental Music in Public Worship.

[31] Girardeau, ibid., pp. 43-45.

[32] D.W. Collins, Musical Instruments in Divine Worship Condemned by the Word of God (1881), pp. 57-58. Collins cita a Patrick Fairbairn:

“Estamos lejos de pretender dominar todas las dificultades relacionadas con el manejo práctico del tema, y reducirlo con una certeza demasiado clara e indudable. Nadie esperará esto si entiende correctamente su naturaleza y considera la inmensidad del campo sobre el que se extiende o el carácter peculiar del terreno que abarca”. (Typology of Scripture, p. 69)

[33] John Cotton, Singing of Psalms: a Gospel Ordinance, p. 6.

[34] William Perkins, An Exposition of Christ’s Sermon on the Mount, Works, vol. 1, pp. 277-278.

 

Disponible en inglés en: https://purelypresbyterian.com/2019/09/09/a-concise-case-for-a-cappella-worship/

 

 

Un comentario en “UN CASO CONCISO PARA LA ADORACIÓN A CAPELLA (SIN INSTRUMENTOS MUSICALES) [PARTE 2]

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