LOS DEBERES DE LOS PADRES CON SUS HIJOS

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Por: John Bunyan
En: Christian Behaviour
Traducido al español por: Carlos J. Alarcón Q.

Si eres un padre o una madre, entonces debes considerar tu llamado bajo esta relación. Tus hijos tienen almas, y deben ser engendrados tanto de Dios como de ti, o perecerán. Y a saber también que, a menos que seas muy circunspecto en tu comportamiento hacia ellos y ante ellos, ellos pueden perecer a través de ti: los pensamientos que deberían provocarte, tanto para instruir como para corregirlos.

PRIMERO, PARA INSTRUIRLOS:

Primero, instruirlos como dice la escritura, y “criadlos en disciplina y amonestación del Señor”, y hacer esto diligentemente “estando en tu casa, andando por el camino, al acostarte, y cuando te levantes “ [Ef. 6:4; Deut. 6:7].

Ahora para cumplir este propósito:

1. Hágalo en términos y palabras fáciles de entender: no utilices expresiones complicadas, ahogarán a sus hijos. Así habló Dios a sus hijos [Oseas 12:10], y Pablo a los suyos [1 Cor. 3:2.].

2. Sea precavido de no llenar sus cabezas con caprichos y nociones improductivas, ya que esto les enseñará a ser más malintencionados (impudentes) y orgullosos, en vez de sobrios y humildes. Abran, pues, a ellos el estado del hombre por naturaleza; conversen con ellos del pecado, de la muerte y del infierno; de un Salvador crucificado, y la promesa de vida a través de la fe: “Instruye al niño en su camino; y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él” [Prov. 22:6].

3. Debe haber mucha gentileza y paciencia en todas tus instrucciones, “para que no se desalienten” [Col. 3:21] Y,

4. Trabaja para convencerlos con una conversación razonable, que las cosas que tú les instruyes no son fábulas, sino realidades; sí, y realidades muy por encima de lo que se puede disfrutar aquí, de que todas las cosas, si son mil veces mejores que ellas, no son dignas de ser comparadas con la gloria y la dignidad de estas cosas.

Isaac era tan santo ante sus hijos, que cuando Jacob se acordó de Dios, recordó que él temía a su padre Isaac [Gén. 31:53].

Ah! cuando los niños pueden pensar en sus padres y bendecir a Dios por la instrucción y el bien que han recibido de ellos, esto no solo es provechoso para los niños, sino que es honorable y satisfactorio para los padres: “Mucho se alegra el padre del justo: y el que engendra sabio se regocijará con él” [Prov. 23:24].

SEGUNDO, EL DEBER DE CORRECCIÓN:

1. Observa si las palabras justas los vencerán del mal. Este es el camino de Dios con sus hijos [Jer. 25:4, 5].

2. Deja que las palabras que les habla en su reprensión sean sobrias, pocas y pertinentes, agregando siempre alguna frase adecuada de las Escrituras con las mismas: por ejemplo, si mienten, entonces cita Apocalipsis 21:8, 27; si se niegan a escuchar la palabra, cita 2 Crón. 25: 14-16.

3. Observa, que no sean compañeros con los que son groseros y malvados; mostrando con sobriedad un continuo disgusto por su maldad; a menudo voceándoles, como lo hizo Dios desde siempre: “Oh, no hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco” [Jer. 44:4].

4. Permita que todo esto se mezcle con tanto amor, compasión y compunción del espíritu (pinchando la conciencia o el corazón) para que, de ser posible, puedan estar convencidos de que a ustedes (padres) no les desagradan ellos como personas, sino sus pecados cometidos. Esta es la manera de Dios [Sal. 99:8].

5. Esfuérzate a menudo por afianzar en sus conciencias el día de su muerte y el juicio venidero. Así también Dios trata con los suyos [Deut. 32:29].

6. Si eres conducido a la vara, entonces golpea prudentemente con sangre fría y muéstrales con seriedad, (1) su culpa; (2) cuánto cuesta contra tu corazón tratar con ellos; (3) y que lo que haces, lo haces en conciencia a Dios y amas a sus almas; (4) y dígales que si hubieran actuado por medios justos, ninguna de esta gravedad debería haber sido. Esto, lo he probado, será un medio para afligir sus corazones y sus cuerpos; y siendo la manera en que Dios trata con el suyo, es la forma más probable de lograr su fin.

7. Sigue todo esto orando a Dios por ellos, y déjales el siguiente asunto: “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él” [Prov. 22:15].

POR ÚLTIMO, OBSERVE ESTAS PRECAUCIONES:

1. Presta atención a que las malas acciones por las que corriges a tus hijos no sean aprendidas por ti. Muchos niños aprenden la iniquidad de sus padres por las que les golpean y castigan.

2. Presta atención a no sonreírles, para alentarlos en pequeñas faltas, para que tu aquello no sea un estímulo para que cometan más.

3. Presta atención, no uses palabras desagradables e indecorosas en tu reprensión de ellas, como protestas exageradas, malas palabras y cosas por el estilo: esto es diabólico.

4. Presta atención, no uses palabras de reproche y amenazas, mezcladas con ligereza y risa; esto lo hará más duro. No hables mucho, ni a menudo, sino que sean pertinentes para ellos con toda la gravedad.

Disponible en: https://purelypresbyterian.com/2018/12/31/the-duties-of-parents-to-their-children/

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